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Moscas, mosquitos y avispas: sistemas de control

La llegada del calor también significa la aparición de moscas, mosquitos, avispas y otros insectos voladores que pueden llegar a convertir una buena comida en un campo de batalla o la lectura del periódico a la sombra de un árbol en un combate de esgrima. Las moscas viven con nosotros y forman parte del verano, pero no nos tenemos que resignar a padecerlas sin intentar que sean menos molestas de lo que son.

Eliminar las moscas y otros insectos voladores de nuestro entorno resulta relativamente sencillo en un ámbito cerrado. Podemos usar cualquier insecticida de efecto inmediato, sea a través de un sprai, sea a través de un dispositivo automático. También podemos usar dispositivos de luz o, porque no, una de las palas tradicionales que, además, te dan  la satisfacción de una pequeña revancha.

El problema son las terrazas, los jardines, las zonas que rodean las piscinas y, en general, cualquier espacio abierto. Un problema que se agrava cuando existen condiciones especiales que favorecen la presencia de insectos voladores, como la humedad de las piscinas que atrae avispas y abejas, o la presencia de animales -perros, caballos, etc-, de perreras, cuadras, etc, que atraen las moscas.

Eliminar los insectos voladores de un espacio abierto es, por razones obvias, imposible, pero reducir la cantidad y por lo tanto las molestias que nos causan está a nuestro alcance. Existen medios para hacerlo y sólo hay que buscar los que pueden resultar mejores y más eficaces en cada caso concreto. A continuación intentaremos resumir los sistemas de control que se pueden utilizar en espacios abiertos.


1. Sistemas de control natural.

Las trampas con feromonas.

Las trampas para moscas y avispas a base de feromonas han tenido una rápida difusión durante los últimos años. La base de su funcionamiento es muy simple. Se trata de un recipiente de plástico donde mezclamos las feromonas con una pequeña cantidad de agua, lo colgamos en el aire libre en una zona soleada y las moscas o las avispas caen a la trampa atraídas por los aromas sexuales de las feromonas. Éstos son algunas de sus ventajas:

  • No se utilizan insecticidas. La forma del recipiente impide que los insectos puedan escapar y mueren en su interior.
  • Permite el control de insectos en vuelo. Otros sistemas requieren que el insecto se ponga en algún lugar.
  • Amplio radio de acción de cada recipiente que puede llegar a ser de entre 5 y 10 metros, en función de las condiciones meterológicas y ambientales. El uso de diversos recipientes permite controlar zonas muy amplias.
  • Sistema reutilizable. Cuándo el tarro o la bolsa de plástico están llenos, se pueden reutilizar y los costes disminuyen.

El sistema tiene además pocos inconvenientes. No funciona o funciona mal cuando el sol no llega, porque es necesario que el agua se caliente un poco para que las feromonas se esparzan por el ambiente en forma de vapores. Se trata, por lo tanto, de buscar el lugar idóneo para situarla. También hay que advertir que cuando el recipiente está lleno de moscas y han pasado unos días desde que lo hemos instalado, el olor no es precisamente agradable. Para evitar la molestia que eso supone tenemos que tener cuidado de situar las trampas suficientemente alejadas (al menos a cinco metros) y vaciarlas más a menudo si la cantidad de moscas que tenemos es muy grande.

En el mercado existen trampas de tamaño diferente. En las mayores el recipiente acostumbra a ser una bolsa de plástico que se puede cambiar cuando está llena. Las pequeñas tienen recipientes de plástico rígido. Hay que valorar cuáles nos pueden ir mejor. Las pequeñas, por ejemplo, son más económicas, menos visibles y nos permitirán cubrir una zona más amplia con un coste menor. Además si el recipiente es rígido será más fácil de cambiar. Las mayores tienen más capacidad y un radio de acción un poco superior. Hay que saber tambien que las feromonas de moscas y avispas son diferentes, de manera que habrá que utilizar trampas diferentes si quieren controlar los dos problemas.

Los repelentes.

Los productos repelentes no matan a los insectos pero los alejan de nosotros. Además se trata de productos sin toxicidad para las personas y los animales, que pueden usarse sin ningún temor. Su principal limitación es que el radio de acción es limitado, de manera que sirve básicamente para un uso individual o para una zona limitada (porche, terraza, balcón, etc). Biozul es un concentrado de extracto de neem que podemos usar para proteger nuestro perro del temible mosquito aplicándolo dos o tres veces a la semana. Tambíén podemo usarlo para repeler moscas o mosquitos de un jardín o una terraza cuando vayamos a usar esta zona sabiendo, eso sí, que su máximo efecto solo durará unas cuantas horas. Los sprays o los gels de citronela cumplen la misma función. Finalmente los parches para uso personal también pueden sernos útiles en momentos concretos (una excursión, una zona pequeña como por ejemplo una cama, etc.)

Las cintas atrapamoscas.

Las cintas engomadas son un sistema tradicional que se puede utilizar tanto en interior como en exterior. Su funcionamiento está basado en el comportamiento natural de las moscas, que se sienten atraídas por el brillo de la cinta y los dibujos de los rollos más anchos y quedan enganchadas. Las cintas se cuelgan en zonas altas para facilitar la acción y evitar los inconvenientes. Puede resultar un buen sistema complementario en terrazas situadas a la sombra, en cuadras, granjas, almacenes y otras instalaciones poco habitadas o con presencia de animales.

2. Los insecticidas.

Los insecticidas nos permiten eliminar los insectos existentes en una zona cerrada, sin embargo, ¿son eficaces cuando se aplican en espacios abiertos?. Resulta evidente que ningún insecticida va a eliminar totalmente los insectos voladores, pero pueden ayudarnos, y mucho, a reducir su presencia y las molestias que conllevan. En el mercado encontraremos una amplia oferta de productos y hay que saber escoger los más adecuados en cada caso.
 

Los insecticidas con cebo atrayente. Como todos los insecticidas matan por contacto o por ingestión, pero la presencia de un cebo, habitualmene feromonas sexuales, atrae las moscas hasta la zona donde ha sido aplicado y las eliminan. Agita WG es uno de los más potentes. Se usa especialmente en zonas ganaderas con altas concentraciones de moscas, pero también puede usarse para reducir el número de insectos voladores en jardines y patios. Agita WG se disuelve en agua y se aplica la solución sobre alguna superficie (paredes, columnas, etc). Cuando lo hagamos hay que recordar que atrae las moscas, de manera que hay que procurar realizar la aplicación a una cierta distancia de la zona que queramos liberar de su presencia. Otro producto parecido es Atiza, un cebo granulado que puede utilizarse directamente colocando pequeños montoncitos en diferentes lugares, o bien disolviendolo en agua y pintando o pulverizando alguna superficie. Estos productos se mantienen activos durante cierto tiempo, dependiendo siempre de las condiciones ambientales y del material sobre el que se aplique.  

Los insecticidas clásicos. Encontraremos este tipo de producto con diferentes presentaciones: líquidos concentrados para diluir en agua (Diacigen, Camaleon Finigen...), sprays (Air-Bosq, Flygen matic...), polvo (Diacigen, Garrapatin...), granulado... Sin embargo todos actúan de la misma manera. Matan por contacto. Los insecticidas concentrados y los insecticidas en polvo o granulados matan los insectos adultos que entran en contacto con ellos pero habitualmente su acción dura poco. Entre unos días y una semana según la materia activa. Lo bueno es que son económicos y pueden sernos muy útiles para reducir el número de insectos en zonas grandes (jardines, setos, etc). En el caso de moscas y mosquitos deberemos pulverizar siempre aquellas zonas donde estos insectos encuentran refugio (techos, puertas, paredes, setos, vegetación...).

Los insecticidas en humo y las lacas. Se trata de una nueva generacion de insecticidas muy útiles para usar en espacios limitados. Los que actúan en forma de humo (Solfac automátic forte) son muy eficaces en espacios cerrados donde no podemos usar otros sistemas (polvo o líquido). Un almacén lleno de trastos, un falso techo, incluso una casa. Las lacas (Masterfly, Menformos...) crean una película de larga duración allí donde se aplican y elminan los insectos que van a esa zona. Lo último en este campo son los sprays con efecto burbuja (Masterfly Out). Se trata de sprays similares a las lacas pero a diferencia de estos no es necesario que el insecto se posen la zona tratada, ya que van desprendiendo el insecticida durante horas alrededor del espacio a proteger, eliminando también los insectos voladores o alejándolos de allí.

3. Los larvicidas y ovocidas

Estos productos (Larvigen) se caracterizan por atacar el ciclo inicial de los insectos: huevos, larvas y pupas. Al romperse el ciclo vital se impide la proliferación. Su uso está indicado cuando las condiciones ambientales favorecen la reproducción de las moscas: instalaciones ganaderas, lugares donde se deposita materia orgánico, perreras, instalaciones con alta presencia de animales, etc. Existen productos orientados al control de huevos y larvas de moscas que habrá que aplicar sobre las zonas de reproducción de estos insectos, y productos destinados al control de las larvas de mosquito. La empresa FLOWER comercializa un larvicida en comprimidos efervescentes (Device) que se aplica directamente en el agua, en los lugares de reproducción de los mosquitos: aguas estancadas y pozos sépticos,  balsas sin  peces, pequeños charcos de agua, etc.

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