MOSCAS, MOSQUITOS Y AVISPAS: SISTEMAS DE CONTROL
La llegada del calor también significa la aparición de moscas, mosquitos, avispas y otros insectos voladores que pueden llegar a convertir una buena comida en un campo de batalla o la lectura del periódico a la sombra de un árbol en un combate de esgrima. Las moscas viven con nosotros y forman parte del verano, pero no nos tenemos que resignar a padecerlas sin intentar que sean menos molestas de lo que son.
Eliminar las moscas y otros insectos voladores de nuestro entorno resulta relativamente sencillo en un ámbito cerrado. Podemos usar cualquier insecticida de efecto inmediato, sea a través de un sprai, sea a través de un dispositivo automático. También podemos usar dispositivos de luz o, porque no, una de las palas tradicionales que, además, te dan la satisfacción de una pequeña revancha.
El problema son las terrazas, los jardines, las zonas que rodean las piscinas y, en general, cualquier espacio abierto. Un problema que se agrava cuando existen condiciones especiales que favorecen la presencia de insectos voladores, como la humedad de las piscinas que atrae avispas y abejas, o la presencia de animales -perros, caballos, etc-, de perreras, quadras, etc, que atraen las moscas.
Eliminar los insectos voladores de un espacio abierto es, por razones obvias, imposible, pero reducir la cantidad y por lo tanto las molestias que nos causan está a nuestro alcance. Existen medios para hacerlo y sólo hay que buscar los que pueden resultar mejores y más eficaces en cada caso concreto. A continuación intentaremos resumir los sistemas de control que se pueden utilizar en espacios abiertos.
Sistemas de control natural.
Las trampas con feromonas. Las trampas para moscas y avispas a base de feromonas han tenido una rápida difusión durante los últimos años. La base de su funcionamiento es muy simple. Se trata de un recipiente de plástico donde mezclamos las feromonas con una pequeña cantidad de agua, lo colgamos en el aire libre en una zona soleada y las moscas o las avispas caen a la trampa atraídas por los aromas sexuales de las feromonas. Éstos son algunas de sus ventajas:
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No se utilizan insecticidas. La forma del recipiente impide que los insectos puedan escapar y mueren en su interior.
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Permite el control de insectos en vuelo. Otros sistemas requieren que el insecto se ponga en algún lugar.
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Amplio radio de acción de cada recipiente que puede llegar a ser de entre 5 y 10 metros, en función de las condiciones meterológicas y ambientales. El uso de diversos recipientes permite controlar zonas muy amplias.
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Sistema reutilizable. Cuándo el tarro o la bolsa de plástico están llenos, se pueden reutilizar y los costes disminuyen.
El sistema tiene además pocos inconvenientes. No funciona o funciona mal cuando el sol no llega, porque es necesario que el agua se caliente un poco para que las feromonas se esparzan por el ambiente en forma de vapores. Se trata, por lo tanto, de buscar el lugar idóneo para situarla. También hay que advertir que cuando el recipiente está lleno de moscas y han pasado unos días desde que lo hemos instalado, el olor no es precisamente agradable. Para evitar la molestia que eso supone tenemos que tener cuidado de situar las trampas suficientemente alejadas (al menos a cinco metros) y vaciarlas más a menudo si la cantidad de moscas que tenemos es muy grande.
En el mercado existen trampas de tamaño diferente. En las mayores el recipiente acostumbra a ser una bolsa de plástico que se puede cambiar cuando está llena. Las pequeñas tienen recipientes de plástico rígido. Hay que valorar cuáles nos pueden ir mejor. Las pequeñas, por ejemplo, son más económicas, menos visibles y nos permitirán cubrir una zona más amplia con un coste menor. Además si el recipiente es rígido será más fácil de cambiar. Las mayores tienen más capacidad y un radio de acción un poco superior. Hay que saber también que las feromonas de moscas y avispas son diferentes, de manera que habrá que utilizar trampas diferentes si quieren controlar los dos problemas.
Las cintas atrapamoscas. Las cintas engomadas son un sistema tradicional que se puede utilizar tanto en interior como en exterior. Su funcionamiento está basado en el comportamiento natural de las moscas, que se sienten atraídas por el brillo de la cinta y los dibujos de los rollos más anchos y quedan enganchadas. Las cintas se cuelgan en zonas altas para facilitar la acción y evitar los inconvenientes. Puede resultar un buen sistema complementario en terrazas situadas a la sombra, en cuadras, granjas, almacenes y otras instalaciones poco habitadas o con presencia de animales.
Los insecticidas.
Los insecticidas líquidos. Los insecticidas nos permiten eliminar los insectos existentes en una zona cerrada, sin embargo, ¿son eficaces cuando se aplican en espacios abiertos?. Cuando utilizamos un insecticida en el aire libre su efecto desaparece rápidamente porque el aire lo dispersa. Para que no resulte efectivo,en lugar de aplicarlo en el aire, habrá que hacerlo sobre una superficie que le sirva de apoyo. Sólo habrá que buscar el insecticida idóneo para realizar esta aplicación. Los más adecuados son los que tienen una mayor persistencia o acción residual para que cuando el insecto se detenga en la superficie tratada la materia activa siga actuando. Los mejores son los insecticidas fabricados a base de piretrinas y piretroides. La Alfacipermetrina, un piretroide emulsionable en agua de última generación, es uno de los más efectivos contra cualquier tipo de insecto y también uno de los que tienen una acción residual más potente. Entre 4 y 8 semanas en función del lugar de aplicación.
Estos insecticidas no manchan los materiales sobre los que les aplicamos, no afectan a las plantas y además tienen una toxicidad muy baja para personas y animales. En el momento de hacer la aplicación tendremos que seguir las instrucciones del fabricante, pero para aumentar la acción residual siempre podremos aumentar la concentración. Cuando más porosa sea la superficie más cantidad de producto tendremos que utilizar y siempre habrá que buscar aquellos lugares con una mayor presencia de moscas: troncos y ramas de los árboles, marcos de las puertas, techos, paredes situadas al sol, etc. También se puede aplicar con el agua de fregar.
Los insecticidas se presentan en forma de concentrados que habrá que diluir en agua y además de controlar moscas y mosquitos, también son eficaces contra pulgas, garrapatas, hormigas y otros insectos. Uno de los más eficaces y con una mejor relación calidad/precio es CAMALEON PLUS de BIOPLAGEN. Su ingrediente activo es la alfacipermetrina y la elevada concentración del producto, un 10%, lo hace especialmente aconsejable.
Los insecticidas granulados. Los insecticidas granulados combinan la presencia de un insecticida con un cebo sexual que, combinado con el color de los granitos, atraen las moscas. Se pueden utilizar tanto en espacios abiertos como cerrados, pero hay que evitar los lugares muy ventilados o con corrientes de aire porque eso dispersaría la acción de las feromonas sexuales.
Los insecticidas granulados se pueden utilizar directamente, poniendo el producto en pequeños montoncitos cada 15 m2, o bien se pueden mezclar con agua y aplicarlos pintando o pulverizando las zonas con más concentración de moscas. Son productos muy utilizados en ganadería, cosa que demuestra su efectividad.
Los larvicidas. Estos productos se caracterizan por atacar el ciclo inicial de los insectos: huevos, larvas y pupas. Al romperse el ciclo vital se impide la proliferación. Su uso está indicado cuando las condiciones ambientales favorecen la reproducción de las moscas: instalaciones ganaderas, lugares donde se deposita materia orgánico, perreras, instalaciones con alta presencia de animales, etc. Existen productos orientados al control de huevos y larvas de moscas que habrá que aplicar sobre las zonas de reproducción de estos insectos, y productos destinados al control de las larvas de mosquito. La empresa FLOWER comercializa un larvicida en comprimidos efervescentes que se aplica directamente en el agua, en los lugares de reproducción de los mosquitos: aguas estancadas y pozos sépticos, balsas sin peces, pequeños charcos de agua, etc.
Insecticidas, sistemas de control natural y larvicidas nos ofrecen armas suficientes para hacer que moscas y mosquitos lo tengan al menos un poco más difícil.