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Enfermedades de los pájaros. la prevención

Enfermedades de los pájaros. La prevención.

El principal problema ante un pájaro enfermo es realizar un diagnóstico correcto. A menudo los síntomas que presentan son comunes a diferentes enfermedades, de manera que resulta muy difícil, a simple vista, llegar a una conclusión determinante. La falta de apetito, el embolamiento, la dificultad en la respiración o la diarrea nos indican que el pájaro está enfermo, pero poco más. La visita a un veterinario, cuando no se trata de un especialista y los síntomas son confusos, resulta poco efectiva y acaba con la receta de algún antibiótico de espectro amplio.

Para facilitar la difícil tarea de los aficionados a los pájaros, publicaremos durante las próximas semanas algunos artículos sobre las enfermedades más frecuentes, sus síntomas y su tratamiento. Su conocimiento no nos convertirá en expertos, pero puede sernos de utilidad en los casos más evidentes y, sobre todo, puede contribuir a mejorar las condiciones de nuestros pájaros. Sin embargo, si después de haber observado el pájaro enfermo tenemos la más mínima duda sobre el posible tratamiento, siempre será recomendable el consejo de un experto, muchas veces un criador con experiencia y, cuando esto sea posible, el diagnóstico de un veterinario especialista en aves.

Algunos consejos

Lo más importante en la lucha contra las enfermedades de nuestros pájaros es la prevención. El control de las entradas de pájaros nuevos, una alimentación sana y equilibrada, una buena higiene y unas instalaciones adecuadas evitarán muchos problemas y reducirán la posibilidad de aparición de brotes infecciosos o problemas metabólicos que conviertan lo que es una maravillosa afición, en un sala de urgencias. Estas son algunas de las indicaciones que deberíamos seguir.

  • Controlar la entrada de nuevos pájaros en nuestro aviario, rechazando aquellos animales que muestren síntomas de estar enfermos o cualquier otro problema de salud. Ante la posibilidad de que sean portadores de microbios patógenos o bien tengan algun problema metabólico, hay que realizar un seguimiento de dichos pájaros, observando su comportamiento y el proceso de adaptación. Para evitar que el estrés producido por el traslado haga aflorar alguna enfermedad, es conveniente realizar un tratamiento preventivo con un producto “anti-estrés” (combinación de antibiótico y vitaminas) y la administración de un probiótico que refuerce el sistema digestivo e inmunitario.

  • Mantener el aviario en perfectas condiciones higiénicas. Hay que realizar por los menos una vez al año, antes de la temporada de cría, una desinfección exhaustiva de las jaulas (nunca sobre los pájaros) con un producto específico. Los cambios en los agentes patógenos aconsejan utilizar productos de última generación (similares a los utilizados en los quirófanos y por supuesto mucho más efectivos que el zotal de toda la vida), los únicos que ofrecen garantías de una limpieza de todo tipo de virus y bacterias. A ello hay que añadir la aplicación regular de un producto insecticida (no hay que confundir las dos cosas) sobre pájaros y jaulas. La aparición de focos de ácaros y piojos  producen estrés en nuestros pájaros, los debilitan ante las enfermedades y malogran las crías.

  • Evitar la aglomeración de los pájaros en aviarios o jaulas demasiado pequeños. El exceso de aves facilita el contagio y el desarrollo de procesos infecciosos, produce estrés y en definitiva los hace más propicios a la aparición de enfermedades. Los pájaros deben tener todo el espacio que nos podamos permitir y es preferible tener menos ejemplares que muchos en poco espacio y mal atendidos porque esto solo nos traerá problemas y convertirá nuestra afición en una obligación mal llevada.

  • Proporcionar una alimentación variada i equilibrada. Nuestros pájaros viven en condiciones artificiales y dependen de nosotros para una correcta alimentación. Cualquier desequilibrio los debilitará y reducirá las defensas del sistema inmunitario, por lo que la alimentación resulta fundamental. Lo más adecuado es confiar en las dietas que existen en el mercado siguiendo, eso sí, algunas normas básicas. No dejarse llevar por el efecto marca. Que una marca nos “suene” (efecto televisión) o la veamos en las estanterías de las cadenas de supermercados, no es sinónimo de calidad. Muchas veces ocurre todo lo contrario, porque la presión de dichas cadenas obliga a estas marcas a utilizar semillas de baja calidad y a realizar mezclas desequilibradas que atienden más al precio que a las necesidades de los pájaros. Es mejor confiar en el consejo de un especialista (veterinario o tienda especializada) e informarse sobre los fabricantes que cuentan con equipos de investigación que permiten, antes de lanzar un producto, hacer un seguimiento de sus resultados.

  • La alimentación es uno de los campos en los que se han producido avances más importantes y hay que estar al día. Si utilizamos una mezcla de semillas, el sistema tradicional, debemos buscar mezclas variadas y enriquecer la dieta con otros productos. Pero lo más importante es evitar proporcinar a los pájaros semillas en mal estado -rancias o viejas-, mezclas con polvo o contaminadas por hongos y otros agentes patógenos. Las semillas en mal estado pueden llegar a ser un problema por sí mismas y el polvo y la suciedad provocar problemas respiratorios.

  • Y por supuesto hay que pensar en la posibilidad de utilizar como alimento básico el pienso estrusionado para aves. La alimentación con pienso ha contribuido a mejorar y alargar la vida de perros y gatos, y pasará lo mismo con nuestras aves. Sus ventajas son innegables: el alimento llega al comedero en perfectas condiciones higiénicas y sin contaminación gracias al proceso de elaboración; las dietas han sido elaboradas por nutrólogos y experimentadas en aviarios de los fabricantes y de los criadores que han prestado su colaboración y, finalmente, incorporan los últimos avances en nutrición adaptadas a las necesidades de los pájaros -complejos vitamínico-minerales, protectores de la flora intestinal, etc-. Es cierto que no vemos con nuestros propios ojos los granos que se han utilizado en su fabricación, pero la garantía del fabricante es suficiente porqué es el más interesado en que el alimento funcione. Los pájaros se adaptan sin grandes dificultades a los nuevos granitos y, si aún estamos indecisos, la observación de nuestro aviario durante las siguientes semanas nos acabará convenciendo de las ventajas nutricionales y de los beneficios para la salud de este producto.

  • A todo ello hay que añadir, especialmente cuando nuestra opción es la mezcla de semillas tradicional, la administración de productos preventivos que refuerzen el sistema inmunitario: probióticos y prebióticos, minerales, complejos vitamínicos. Y sobre todo, evitar la administración sistemática de antibióticos u microbicidas cuando no es necesario. El uso indiscriminado de antibióticos y medicamentos, además de afectar negativamente el sistema metabólico de nuestros pájaros, no los hará más fuertes, sino todo lo contrario. Atacará la flora intestinal y su capacidad defensiva ante procesos infecciosos futuros.

Pero todos estos consejos no nos servirán de mucho si no dedicamos algo de nuestro tiempo a nuestros pájaros. No ya a cuidarlos, limpiarlos o alimentarlos, sino sobre todo a observarlos. La observación de nuestras aves nos permitirá disfrutar aun más de nuestra afición y saber qual es su estado en cada momento. Aprenderemos a conocerlos y sabremos identificar lo que es un comportamiento normal y lo que puede ser el principio de una enfermedad. Ante el más leve indicio deberemos separar el pájaro del resto de animales y seguir atentamente su evolución. La rapidez en el inicio del tratamiento a menudo es la clave para atajar el problema. Dejarlo para más adelante o esperar que se solucione por si mismo, acostumbra a terminar mal.